I
Él deseó que todo cuanto lo oyese lo obedeciera. Y así fue. No se sabe como pero, él era capaz de hacer que las personas hicieran su voluntad.
Bastaba con una simple sugerencia para que su interlocutor deseara con vehemencia volver realidad sus deseos. Dinero, sexo, autos, tierras; todo cuanto desease era suyo con el simple hecho de pedirlo.
"¿Cuánto tiempo pasó antes de que se diera cuenta de el verdadero potencial que tiene el hecho de, prácticamente, obligar a quien sea a hacer lo que sea?" Ni él mismo habría podido dar respuesta a esta interrogante. "A quien sea" y "Lo que sea" Son dos grandes subconjuntos en el universo llamado "humanidad".
Cualquier deseo, por imposible que pareciese, se volvía realidad tarde o temprano; tal vez no hoy o mañana pero algún día.
Fue entonces que todo los conceptos empezaron a perder el significado que le había otorgado su propia experiencia: El dinero ya no era un fin, ni siquiera un medio; el poder ya no era una aspiración, era un juguete viejo; la humanidad ya no era una especie capaz de crecer y crear, era un gran ganado errante que se extendía por la faz de la tierra.
"¿Estoy obrando mal?", "¿He condenado a la humanidad a dar tumbos sin sentido por la eternidad?", "¿Debo devolver a las personas el regalo del libre albedrío?" Eran las preguntas que él se hacía más frecuentemente estando encerrado en su gran mansión viendo a sus leales sirvientes hacer su voluntad. Estas preguntas se multiplicaban a diario y engendraban una culpabilidad que no sería fácil de mantener en hombros por mucho tiempo.
Fue un día, quizá un martes (los nombres de los días habían perdido significado también), que a él se le ocurriera, viéndose al espejo, darse una orden a sí mismo: "Nunca te sientas culpable por el poder que ahora posees". Repitiose esta orden frente al espejo varias veces y con diferentes palabras, pero con el mismo mensaje subyacente: Seguir reinando el mundo de los humanos sin pensar en si era lo correcto o no.
Probablemente, esta historia hubiese terminado aquí de no ser por la astucia de nuestro personaje principal y la gran idea que esta astucia engendró aquel probable martes en la mañana.