No supo explicarlo, pero su tristeza le ocasionó una gran sonrisa.
Tal vez, el ver su vida hecha añicos le libró del peso que supone tener metas y esperanzas.
"¿Qué hizo?" preguntarán, pero la verdad es que ni él creyó que reaccionaría así.
Una traición así le volvería loco de ira o, al menos, eso suponía. Su paranoia ya le había traído ese escenario a la cabeza una y otra vez "Me volveré loco y mataré a todos" Era lo que solía pensar cuando sus divagaciones nocturnas lo llevaban demasiado lejos.
Pero no fue así. No fue capaz de matar a nadie. Los veía a los ojos, a ella, a él, a ellos y a ustedes. Una sonrisa muy cordial era la que adornaba su cara mientras sus esperanzas caían de la mesa como llevadas por el viento.
"¿Tenía caso recoger aquellas esperanzas y metas del piso sucio en el que tan suavemente habían aterrizado?" Si se hubiese hecho esa pregunta tal vez hubiera respondido que si, que lo tenía, que el mundo no había acabado y recordaría que el mañana es el mejor amigo en esas ocasiones en el que tus iguales te dan la espalda.
Una lástima que no fuese así, que no se preguntara por el mañana y no tuviera la disposición de verse en un futuro mejor. Una lástima que esa fuerza de despecho lo haya hecho pasar a la historia como un loco suicida en vez de el gran hombre que el mundo esperaba que fuera.
Estúpido y mil veces estúpido. ¿Mereces estar vivo? Claro que no. Te has despedido del mundo de la manera más infame posible.
No esperes una lágrima mía.
Y si de casualidad me topo contigo en la otra vida contendré las ganas de escupirte en la cara.
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