>>Primera parte
...
-Hahahaha, si, recuerdo aquella vez-seguí diciendo-¿Como olvidarlo?.
-Si, fue genial-respondió mi invitado-,las cosas qeu se llegan a hacer cuando jovenes son de las que nunca se olvida uno...
Y mi invitado siguió parloteado de sabe dios cuantas cosas, preferí no ponerle atención, aun me sentía lleno de rabia por la anterior historia acerca de nuestra infancia. Me limité a asintir con la cabeza todo lo que el me decia, mientras bebía esporádicamente de mi copa de vino tinto. No puedo creer que este desgraciado recuerde tan a detalle las historias de aquellos tiempos en los que eramos adolescentes, y lo aun mas increible es que le de ese sutil toque humoristico que hace parecer a la historia casi divertida, mientras que de la forma que yo la recuerdo fueron mas parecidas a una pesadilla.
-Oh, está por terminarse tu vino -le dije interrumpiendolo- permiteme que vuelva a llenar tu copa.
-Muchisimas gracias colega -hizo un ademan de agradecimiento con la cabeza mientras yo me levantaba de mi asiento y el me enregaba la copa.
Le dí la espalda puesto que el bar estaba frente a el y yo llenaba de vino de nuevo su copa. Hubo un momento de silencio, y se pudieron oir con claridad los pequeños estallidos que emana la leña seca cuando se esta llenando de brasas en la chimenea.
-Encantadora casa -me dijo-, me alegra que me hayas invitado para recordar aquella época.
volteé hacia el con las dos copas llenas, la suya y la mia, una en cada mano.
-Gracias -contesté-, qien diría que el destio me daria la fama y fortuna que tanto deseé. Brindemos -le dije, entregandole su copa, el se levantó y la tomó- por el destino, y porque nos de a cada quien lo que merecemos.
-Por el destino -respondió él, con una elegante sonrisa debajo de su bigote poblado.
Chocamos las copas y bebimos un trago.
-Excelente vino -siguió diciendo él- no soy un experto en vinos pero este está muy bueno.
-Jajaja. Yo tampoco sé distinguir uno de otro pero esta botella en especial sabe exquisita -contesté con una sonrisa en respuesta a su comentario inócuo. Oye, quisiera mostrarte mi colección de armas, recuerdo que te gustaba ir de cacería y eras un aficionado de las armas de fuego.
-Hum... -hizo un sonido sordo mientras pasaba un trago de vino- me encantaría, adoro la idea de que el ser humano esta naturalmente inclinado a competir con la naturaleza para controlar el planeta.
-Jejeje, interesante pensamiento. Por favor, acompañame y te las mostraré, estan en el salón de junto.
Asi que procedimos ambos hacia la armeria.
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