martes, 16 de marzo de 2010

Soledad


¿Quién lo diría? Creo que siento eso a lo que llaman "soledad". Yo, que me jactaba de ser un ente solitario, un ermitaño sin deseos de congeniar con los de mi especie; se lo grito al mundo: me siento solo.
Ahora que lo veo en retrospectiva, no creí que mi plan tendría este amargo y oscuro final en el que ahora me encuentro. Sentado solo en este sofá, sin nada mas que una consola de videojuegos, de la cual no tengo siquiera el cable para conectarla a la luz. No, definitivamente esto no es un final feliz.
¿Siento remordimiento? Creo que sí, creo que debí haber dejado vivo al menos a uno de ellos; no porque me sienta culpable, sino porque me siento solo. Si, lo admito, terminar con sus vidas fue divertido, excitante y frenético, pero no valieron las horas crudas y sin compañía a las que ahora me enfrento.
Me siento solo.
Ahora vago por la casa en busca de rastros de vida, algo con lo que pueda entablar una charla; lo que sea: un ave, un bicho, hasta podría platicar con una estúpida planta; todo es mejor que esta cruel soledad. Lo único vivo que queda es este rojo que irradia la sangre de mis víctimas; sangre que, para mañana, seguramente habrá perdido su esplendor y belleza.
Ardo en deseos de volver a poner mis manos en algo vivo. Pero al mismo tiempo sé que no duraría mucho en ese estado; se que mis manos hurgarían en ello hasta sacarle toda la vida; se que mis manos no están hechas para dar vida, sino para quitarla. Soy un vampiro, un vampiro de vida.
Ahora los cadáveres a mi al rededor se mofan de mi miseria. Me ven con desdén y burla silenciosa. Se ríen de mí, de mi situación embarazosa. Piensan "Ese estúpido terminará suicidándose, no aguantará ni una noche en esa situación, no quisiera estar en sus zapatos". ¡Los odio! ¡Cállense! Les asesto varias puñaladas más para que no puedan volver a sonreír.
Caigo de rodillas en el piso.
Lloro.
¿Porqué, Dios? ¿Porqué me diste estás manos traicioneras, estas manos cuyo único propósito es quitarme lo que quiero? Han cumplido su misión, se han llevado lo único que amaba y ahora no puedo recuperarlo. Mis manos acarician mi cara, limpian las lágrimas de mi rostro... no puedo estar enojado con ellas, son mis amigas. Siento el calor que irradian, acarician mis mejillas y me prometen que todo estará bien.
Sonrió con la cara cubierta de sangre.
Me levanto con firme disposición de saludar al futuro.
¡Es momento de empezar desde cero! Momento de conocer nuevas personas, de que conozcan mi triste historia y me consuelen. Tomo un baño caliente que me quita toda culpa y tristeza, que me bautiza y me hace renacer. Me perfumo con esta fragancia que nunca usé, que me regalaron y nunca saqué de su caja; huele a vida, a la vida que hoy comienza. Me visto con mis mejores ropas y salgo a conocer nuevas personas. "Deseenme suerte" Les grito a mis antiguos camaradas. Cierro la puerta y saludo al sol, ese sol otoñal que me promete acompañarme en mis nuevas aventuras.

FIN.

2 comentarios:

Mike Isilrá dijo...

Tantos deseos por cambiar y volver a ser aquel ser que sonreía, que no dañaba... pero el mundo lo ha matado y sus ilusiones se han ido... cuál es el caso? Tus galas ocultarán la soledad que te aprisiona, y con un poco de suerte, te convertirán

Anónimo dijo...

hey Lalo, por qué no avisas que tienes un blog tan chido... tuve que enterarme en el face por comentarios de otros.

acerca de esta entrada, me recordó mucho esta otra de mi blog:

http://riodevidrio.blogspot.com/2009/07/mi-absolucion.html

keep up the good work, de verdad escribes muy padre, nada más no acapares los concursos de creación literaria

Umberto