lunes, 20 de febrero de 2012

Eterno dolor

En el cielo todos se reían de él. “¿Y no había nadie contigo para salvarte?” Le había preguntado alguien de la audiencia “No” respondió Samuel con tristeza en su voz, respuesta que sólo logró que la audiencia se riera más de él.
Samuel, junto con los demás muertos recientes, estaba en la primer reunión de su grupo de apoyo para superar “El salto”. En el estrado se habían contado todo tipo de historias: Desde Rubén, que había muerto en una balacera; hasta Samuel, que se había ahogado con una fritura de queso al quedarse dormido viendo una película en su casa. Ahora todos estaban demasiado ocupados riéndose de Samuel cómo para seguir tristes por Rubén. Samuel bajó del estrado y fue a sentarse a su lugar.
— Demos un aplauso a Samuel por haber compartido su experiencia — resolvió el coordinador de la reunión al fin por el micrófono. Los aplausos hubieran estado bien si no hubiesen estado acompañados de tantas risas — A continuación, pedimos a Martha García pase al estrado para compartir un poco de lo que fue para ella dar “el salto” — Martha, cuya muerte involucraba una plancha y una piña colada, sabía que no podía quedar más en ridículo que Samuel.
Al sentarse, Samuel notó que la chica con la que tan amenamente había estado platicando hasta antes de subir al estrado ya no se encontraba a su lado. “¿Cuándo dejaron de ser sexies las frituras de queso?” pensó con algo de humor “Fuck, ¿ya tan pronto la cagué? Voy a ser el hazmerreir por la eternidad”. Samuel quiso poner atención al discurso de Martha, pero los murmullos a su alrededor lo hicieron sentir acosado. Samuel se levantó de su silla y se dirigió hacia la salida, no sin antes notar que le apuntaban con el dedo aún sonrientes.
Al día siguiente, el moderador subió al estrado después de que Martha platicara la forma en la que pudo haber evitado su muerte.
— Gracias, Martha — dijo el moderador por el micrófono — por esa explicación tan gráfica. Y bueno, abriendo un paréntesis, se nos acaba de informar de la lamentable pérdida de nuestro compañero Samuel Rodríguez a quien encontraron muerto hoy en la mañana en su habitación en el complejo norte. Se le recuerda a la audiencia trate de evitar morir antes de que el seminario acabe para que puedan aprovecharlo al máximo. — se oyó un leve murmullo en la audiencia que rápidamente aumentó de volumen — Continuando con el programa, pedimos a Rubén García suba al estrado para hablar sobre la forma en que pudo haber evitado morir. — El moderador se alejó del estrado aplaudiendo pero esta vez nadie lo acompañó con los aplausos.
Rubén, que era el siguiente en pasar al estrado, se puso de pie y levantó la mano desde su lugar para hacer una pregunta, misma que realizó antes de que llegara un ángel para darle un micrófono.
— ¿Morir? — gritó Rubén para que todos en la sala pudieran oírlo — Osea... ¿Cómo? ¿Volvió a morir?
— Si. — respondió el moderador por el micrófono después de regresar al estrado — Me informan que esta vez el incidente no tuvo que ver con comida chatarra; la forma en que murió será mantenida en secreto para evitar sesgar el juicio de los participantes de esta reunión. — hubo un breve silencio y cuando los murmullos de la audiencia empezaron de nuevo, el moderador continuó — Recordemos que uno de los objetivos de este grupo de apoyo es evitar que mueran por la misma causa por la que murieron en la tierra. Usted, por ejemplo...
— Espere, espere. — Rubén lo interrumpió teniendo ya en la mano un micrófono inalámbrico — ¿Usted me está diciendo... que podemos volver a morir aquí en el cielo?

Ehm... si, básicamente. — dijo el moderador como sorprendido por la pregunta. — Usted... ¿Que religión profesaba cuando estaba en la tierra?
— ¿Qué? ¿Yo? Ninguna. Era ateo — Hubo un corto silencio que Rubén ocupó para atar algunos cabos sueltos — ¿Significa que por ser ateo no merezco vida eterna?
— No; espere. — El coordinador se detuvo como tratando de tomar las palabras correctas para su respuesta y volvió a hablar antes de que Rubén tratara de continuar — Mire, señor Rubén; aquí, en el cielo, no hay tal cosa como la vida eterna pero podemos ofrecerle un empleo bien pagado y prestaciones de ley con lo que podrá vivir una vida plena y realizar sus metas personales.
— ¿Y que pasará conmigo cuando muera?... Cuando muera de nuevo, quiero decir.
— Pues... será enterrado, como todos los demás.
— Con mi alma ¿Que pasará con mi alma? ¿Tampoco tendré vida eterna después de que muera?
— Nadie sabe si habrá vida eterna después de ésta, señor Ruben; Le recomiendo que se concentre en vivir esta, que es la única que tiene por seguro.

1 comentario:

Anónimo dijo...

para q vivir si de todos modos nod vamos a morir?? xq no mejor nos suicidamos las veces q sean necesario hasta encontrar al fin la paz XD